miércoles, 27 de mayo de 2009

Segundo día - desayuno

Tras pocas horas de sueño, comenzó el desayuno. La presidenta de la Cumbre había dejado bien claro que a partir del desayuno terminaba la fiesta y empezaba el trabajo. Así que a pesar del cansancio general, las mujeres fueron apareciendo puntualmente con sus mejores tenidas para un desayuno femenino en el enorme salón, dispuesto con un sinfín de mesas perfectamente arregladas.
A las 9 de la mañana, el salón bullía de actividad. Las mujeres conversaban y creaban redes, los mozos se paseaban cambiando platos y gente recorría el lugar mirando con curiosidad lo que ocurría en las diferentes mesas, las que estaban clasificadas por idioma. Así, las mujeres se distribuían según el idioma que les correspondiera.
De manera natural, algunas mesas se llenaron más rápido que otras. Éste fue el caso de la mesa dirigida por Carmen Gloria, cuya ubicación, al lado de la puerta, le jugó a favor. La mesa ya estaba completa; ocho mujeres hispanohablantes estaban prestas a empezar la sesión. La conversación no se hizo esperar y partió con la presentación de la propia Carmen Gloria, quien de esta manera, dio paso a que cada una se presentara y exlicara lo que hacía. Procesos similares se desarrollaban en otras mesas, donde los diálogos fluían enérgicamente entre las tazas de café y las frutas.

El ambiente era un poco irreal. Parecía ilusorio tanto interés por conocer a los demás y por su trabajo, tantas ganas de crear redes. No obstante, era verdadero, y símbolo de ello era el incesante intercambio de tarjetas de presentación.
De repente, la voz de Irene Natividad nos llamó de vuelta a la realidad. Habían muchas actividades preparadas para ese día, por lo que teníamos que seguir el horario establecido.
Recién estábamos empezando.



No hay comentarios:

Publicar un comentario